Para poder cumplir el sueño deportivo en Afganistán es obligatorio escapar

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  • La llegada al poder de los Talibanes a la República Islámica de Afganistán, significa un fuerte retroceso para las reivindicaciones de las mujeres nacidas en este país, ya que prácticamente quedan anulados la gran mayoría de sus derechos. Para las atletas, esta situación las ha afectado desde antes de esta embestida armada y política al más alto escaño gubernamental, y para poder hacer deportes, deben escapar de su ciudad natal, y emigrar a un lugar con costumbres y creencias religiosas diferentes, tratando de realizar sus sueños.

    Una afgana que pedaleó hasta Tokio 2020 con todo en contra

    Masomah Ali Zada es una exponente del ciclismo de ruta, quien se enamoró de las bicicletas a muy corta edad, nació en Kabul en 1996, mismo año en el que los Talibanes tomaron el poder por la fuerza, por lo que su padre, junto a su madre y hermanos, escaparon a Irán, no obstante, eran denigrados por su condición de migrantes, por lo que no tenían acceso a la educación. Cuando cayó el régimen Talibán en 2001, la familia entera regresó a Afganistán, pero igualmente los derechos estaban limitados.

    Ya en secundaria, Masomah mostró su talento con la bicicleta, pero ver a una mujer realizando este deporte “es uno de los mayores pecados y deshonores que pueden ocurrirle a las chicas”, tal como lo explica su entrenador Abdul Sadiq Sadiqi. Por eso, durante sus entrenamientos, era objetivo de frutas y vegetales en mal estado que le arrojaban las personas, piedras, insultos, y hasta atropellos con vehículos.

    Ella ni su padre se desmotivaron, por lo que continuó el apoyo a la chica, que le mostró al mundo de qué estaba hecha en 2016, cuando ganó una prueba de ciclismo al sur de Francia, en ese momento, un abogado francés descubrió su potencial e hizo de todo para que pudiera establecerse de forma legal en el país europeo, popular en el deporte por el Tour de Francia. Desde ese entonces, se terminó de formar como atleta de alto rendimiento, escalando puestos en el ranking mundial.

    Para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, recibió una beca por parte del Comité Olímpico Internacional para continuar sus entrenamientos, y formar parte del Equipo Olímpico de Refugiados. “Quiero convencer a quienes piensan que una mujer en bicicleta es inapropiada o ven extraño que una mujer musulmana, con un pañuelo en la cabeza, sea una ciclista”, dice Masomah, expresando que esa es su principal motivación para no dejar de pedalear.